A veces es difícil avanzar hacia el nacimiento de un nuevo ser, queremos ser y vivimos en la sombra del si yo fuera o del yo fui. Como dice una canción de Héroes del Silencio (Culpable-el espíritu del Vino 1993) "ir más allá de lo permitido, por los fluidos que recorren el cuerpo, renunciarás a las costumbres y sometidos la procesión irá por dentro. Y las palabras necias me dejaron sordo, y a lo aprendido en la escuela me negaré, del todo". Desechar lo viejo implica limpiar en nuestro ser lo que no nos sirve escencialmente, desde las normas que se nos dictan (las que habría que analizar y descubrir la funcionalidad y fin con la que se han planteado dichas y si fueren para el bien y armonía común de la sociedad en la que estemos inmersos habrán de respetarse, pues si bien creo que tenemos que dar al otro lo que para nosotros queremos y mejor sea dicho como en la rede wicca -haz lo que quieras, no dañes a alguien-), las costumbres que tenemos hemos de cuestionarlas a fin de enriquecernos de la experiencia en el conocimiento de nuestras prácticas y desechar lo que no tenga significado a nuestro ser.
Opino que tener dentro de nosotros la capacidad de asombro cotidiano es elemental, y generalmente esta capacidad se ve nublada por nuestra costumbre de vivir automaticamente. ¿Sientes el agua que recorre tu cuerpo cuando tomas la ducha? Es increíble que estemos corriendo en una carrera hacia ningún lugar y que nos la estemos perdiendo, olvidando que lo importante en la vida es la carrera, que más que correrla habría uno de pensar a salir a caminarla, haciendo paradas en cada uno de los diferentes caminos densos que tememos entrar porque no vemos que hay más allá, ser más temerarios, como me dije esta mañana que iba por el camino en línea recta y me descubrí pensando que me gustaba caminar por donde pudiese ver hacia donde iba, jajajaja.
¿Cuantas actitudes que acostumbramos se han convertido en nuestra vida? Cuando eres madre o padre es fascinante ver como nuestros hijos empiezan a imitar nuestros gestos y acciones y pese a que les queremos dar buenos ejemplos a través de teóricos argumentos ellos nos propinan una actuación de lo que hacemos más no de lo que decimos. Pero así como nuestros hijos nos reflejan a nosotros, nosotros somos el reflejo de nuestros padres y mucho más allá de ellos, somos el reflejo de un circulo vicioso de humanos que ha seguido en la rueda de encarnaciones viviendo o sobreviviendo dormidos. ¿Hasta cuando seremos capaces de romper este circulo?
Desechar lo viejo requiere de mucho temeridad, probarse límites, experimentar nuestros temores, arriesgar nuestras mascaras (definitivamente, las máscaras hay que exponerlas y reírse de ellas delante de los demás) Hay un ejercicio que podrías realizar si te place, éste en realidad es un ritual yoruba, se llama "la máscara macabra" y se realiza en un acceso depresivo, enojo, o algún sentimiento que resulte doloroso (que opino que el dolor va ligado totalmente del égo, refiriéndome a lo no físico).
Ingredientes:
Un plato de cartón delgado
un juego de colores
un perforador
cerillos
un pedazo de cordón
Chimenea, caldera o tazón de metal.
1. Sientese tranquil@ con el ceño fruncido. El contorcionar los músculos del rostro ayudará a estar a tono con su pena.
2.Utilice los colores para dibujar un rostro en el plato de cartón el cual refleje lo que siente. Incluya cosas que simbolicen sus costumbres, sentimientos y experiencias negativas.
3. Haz hoyos en los lados del plato de cartón y ata el cordón a través de los agujeros, para que puedas usarlo como máscara.
4. Coloca la máscara en la parte posterior de la cabeza.
5. Grita los atributos negativos, "celos, pobreza, temor" y demás, hasta que sientas que ya no permanecen en tu interior.
6. Arroja la máscara a la chimenea, caldera o tazón encendidos. Observa como se quema.
7. Acercate a un espejo respira profundo y sonríe.
(Ejercicio tomado del libro: Jambalaya; Luisah Teish, Ed. Planeta México. 1995)
Precaución: Opino que es verdad que nos convertimos en lo que pensamos de nosotros mismos. Nuestra alma en unidad con el espíritu que a todos nos une, sabe guiarnos hacia la verdad, si deseamos encontrar nuestro verdadero ser, vale la pena forjarse una imagen de uno mismo con los atributos que uno más desee SER. (Y también vale la pena mirar cuales son esos atributos y trabajar en ellos concientemente).
Tomado de: El Increible Castillo Vagabundo, Hayao Miyazaki
Co-produccion : Estudios Ghibli y Estudios Walt Disney. 2004