
La Alquimia es un trabajo sobre nuestro cambio interno. A medida que el hombre va adquiriendo más conciencia de los tránsitos que va a vivir, deja de reaccionar automáticamente frente a las circunstancias y comienza a asumirlas con conciencia. Es aquí donde entra en juego la noción de determinismo versus libre albedrío. No podemos cambiar las situaciones externas, pero sí la manera en que las percibimos y el sentido que le atribuimos como una oportunidad de crecimiento.
El gran enigma y primer desafío que confrontaba el alquimista en su búsqueda era poder reconocer la Prima Materia. La finalidad es transformar la materia en oro, la materia más baja y pesada en lo más brillante y luminoso.
La prima materia está simbolizada por el karma ancestral de cada individuo y sólo el trabajo largo y paciente para su purificación es lo que permitirá acceder a su Sol, es decir, a su misión particular en esta encarnación. A un nivel iniciático permitirá la fusión con el Yo Superior, Dios, el Gran Arquitecto, y romper la rueda de encarnaciones.
Según C. G. Jung, Alquimista es toda persona que se propone cambiar internamente; todos tenemos la posibilidad de transmutar nuestra prima materia, los tránsitos nos llevan a determinadas vivencias que implican cambios y oportunidades para encontrar el propio Oro interior.
Toda persona que está en la búsqueda de su cambio o transformación interna es un alquimista. En el proceso alquímico psicológico el alquimista representa nuestro elemento reflexivo, la conciencia, es aquel que acompaña y observa el proceso, ayuda a la prima materia amorfa a que vaya tomando forma. Para esto es necesario romper las estructuras autocreadas a través de las diversas experiencias y volver al origen. Este es el proceso del retorno de Saturno, por el cual se elimina lo viejo, lo caduco o aquello que ya no nos pertenece pero con lo que nos sentimos fuertemente identificados. Hacer este primer trabajo de limpieza interior implica un gran sufrimiento, que se intensifica si nos oponemos a él. Podríamos resumirlo en “Quiero cambiar aquello que no quiero cambiar”.
Tomado de: http://reikichile.bligoo.com/

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